Categoría: Salud animal

  • Buscando la calma para mi compañero felino

    Mi gato, Salem, siempre ha sido un ser de rutinas inquebrantables y una tranquilidad envidiable. Un ronroneo constante y siestas al sol eran su modo de vida. Pero últimamente, algo cambió. Unos ruidos fuertes e inesperados en el vecindario, una pequeña modificación en la distribución de los muebles… No estoy seguro de cuál fue la gota que colmó el vaso, pero mi Salem empezó a mostrarse ansioso. Se escondía más de lo normal, comía menos y le notaba inquieto, con los ojos muy abiertos y la cola tensa. Verle así me partía el alma.

    Sabía que necesitaba ayudarle a recuperar su paz, pero la idea de darle medicamentos fuertes me preocupaba. No quería que estuviera sedado o atontado, solo que volviera a ser el mismo gato feliz de siempre. Fue entonces cuando empecé a investigar sobre opciones más suaves, métodos para calmar a los gatos de forma natural. Leí sobre feromonas sintéticas que imitan las que ellos producen para sentirse seguros, sobre suplementos con ingredientes como valeriana o L-teanina, e incluso sobre la aromaterapia segura para felinos.

    Decidí que el camino natural era el que quería explorar primero. Me dirigí a mi tienda de mascotas de confianza, y allí, frente al lineal de productos para el comportamiento, me sentí un poco abrumado por la variedad. Había difusores para enchufar en casa, sprays para transportines o camitas, golosinas con efectos relajantes, pipetas… Le expliqué mi situación a la dependienta, quien muy amablemente me asesoró sobre las distintas opciones y sus modos de acción y me ayudó a Comprar Tranquilizante natural para gatos que necesitaba.

    Salí de la tienda con un difusor de feromonas y unas golosinas de hierbas calmantes. Sentí una mezcla de esperanza y nerviosismo. ¿Funcionaría? ¿Ayudaría esto a Salem a sentirse mejor en su propio hogar? Llegué a casa, enchufé el difusor en su zona favorita y le ofrecí una de las golosinas. Al principio, me miró con recelo, pero luego, curioso, la olió y se la comió.

    Sé que estos productos no son una solución mágica e instantánea, y que puede llevar tiempo notar los efectos completos. Pero ver las opciones naturales disponibles y dar el primer paso para probar algo que respete su naturaleza y bienestar me dio una gran tranquilidad a mí también. Espero, de todo corazón, que pronto mi querido Salem recupere su ronroneo y vuelva a disfrutar plácidamente de sus siestas al sol.

  • ¿Cuándo es necesario dar suplementos alimenticios a una mascota?

    El déficit de proteínas, aminoácidos esenciales o minerales afecta negativamente a la salud y bienestar animal, elevando el riesgo de inapetencia, deterioro del pelaje, etcétera. Para prevenir estos males, los veterinarios recomiendan administrar un Complemento alimenticio para perros o gatos en tiempo y forma, como parte de una dieta sana.

    Porque los excesos alimenticios entrañan tantos riesgos como las carencias. Por ejemplo, un consumo desmedido de vitamina D conlleva pérdida de peso, vómitos e inapetencia en canes. Así pues, ¿en qué momento deben administrarse los suplementos y complementos para mascotas?

    Durante las etapas tempranas de crecimiento, los cachorros suelen precisar un plus de nutrientes para desarrollarse adecuadamente. Los perros de cierta edad (de nueve, diez o más años) verán mejorada su calidad de vida con los suplementos destinados a fortalecer las articulaciones y prevenir el envejecimiento cerebral.

    La movilidad reducida en perros y gatos es otra señal de alerta para el dueño. En el mercado se comercializan suplementos que reducen la rigidez articular y mitigan el dolor y las molestias del animal durante sus desplazamientos.

    En el polo opuesto, el nerviosismo excesivo de ciertos perros o razas (dálmata o collies, por ejemplo) puede atenuarse con la ingesta de suplementos calmantes. Se componen de ingredientes naturales cuyas propiedades alivian la ansiedad canina y favorecen su relajación.

    El pelo y la piel son un espejo de la salud de cualquier mascota. La sequedad, deshidratación, rarefacción o caída capilar son atribuibles a la falta de vitaminas del grupo E, D o A, pero también de enfermedades graves que merecen un diagnóstico veterinario.

    Que el animal manifieste un letargo prolongado también es un indicio de que podría necesitar un aporte extra de vitaminas, minerales, etcétera, en forma de suplementos. El déficit de vitamina B12, por ejemplo, suele estar detrás de la inactividad de gatos y perros.