En el sector Horeca, los establecimientos pueden optar por dos tipos de distribuidores: generales y especializados. Los primeros ofrecen un catálogo de productos más amplio que abarca distintos sectores y permiten reducir los costes operativos, al centralizar la gestión de grandes volúmenes de mercancía; los especializados, en cambio, se centran en una única categoría de producto. Por ejemplo, un Proveedor Pescado Hostelería brinda toda clase de mariscos y pescados (frescos, congelados en alta mar, etcétera) y puede actuar como un socio estratégico del bar, hotel o restaurante en cuestión.
En general, las empresas de restauración eligen proveedores especializados porque garantizan precios más competitivos. Esta ventaja es el resultado de aplicar descuentos por volumen y de eliminar intermediarios que no son estrictamente necesarios. De este ahorro se beneficia, en última instancia, el cliente final.
Otro porqué está en la calidad. Un proveedor especializado da acceso a ingredientes y formatos gourmet que permiten al establecimiento distinguirse del resto y potenciar su propuesta gastronómica ante un consumidor cada vez más exigente.
Mientras que los proveedores generales requieren un mayor tiempo para atender sus pedidos, los especializados aseguran entregas más rápidas, capaces de adaptarse al ritmo de cada local. Asimismo, su logística está adaptada a la mercancía ofrecida, de manera que las pérdidas y roturas de stock son menores. Ni que decir tiene que la cadena de frío está garantizada en proveedores de carnes, pescados y otros alimentos perecederos, disminuyendo así el desperdicio de alimentos.
Por su mayor conocimiento y experiencia en un nicho determinado, estos proveedores prestan asesoramiento técnico que contribuye a mejorar el servicio final. Esto es particularmente crítico en resorts y restaurantes de alto standing en los que se busca la máxima calidad. En vista de lo anterior, es lógico que los proveedores especializados triunfen en el sector Horeca.